miércoles, 17 de abril de 2013

Límites, limitantes y limítrofes



Antes una polémica era un motor para la creación y no sólo para la promoción (o autobombo).  Los autores enfrentaban perspectivas desde sus obras y confrontaban ideologías desde sus experiencias, mientras el espectador escuchaba o leía. Claro, las editoriales y otros agentes de la industria cultural sacaban cuentas alegres ante la exposición en los medios, pero lo importante era que la gente de-a-pie —y no sólo el mundillo académico o seudoliterario— estaba pendiente de la respuestas en de lo que dijo el otro, al día siguiente, en las cartas al director. Casi como en la farándula actual, pero con contenido, aunque no exento de “tongos”. Y la discusión era amplia, no limitada a zancadillas o transgresiones de estilo. Pero siempre había alguien que sacaba algo en limpio y salía con una nueva propuesta.
Hoy cualquier chimpancé con un teclado y una opinión puede dárselas de instigador (me incluyo) o defensor de feudos (me excluyo) ante esta prostitución, incesto y de-gener-ación del arte actual . Aparecen fundamentalismos estéticos en entradas y posteos que, en un símil cotidiano, son gritos destemplados de la vieja a la que le pisotearon las flores de su jardín. Gritos que apenas se propagan a través de las redes sociales y que, por fortuna, quedan dentro del reducido círculo de quienes disfrutan levantando las murallas de sus propios guetos.
Pero esto de la “degeneración de los géneros” no es algo nuevo. Cervantes lo utilizó en el Quijote, solo por citar un clásico. Y si miramos más atrás y más adelante, esta imbricación, injerto y parodia está presente en la construcción e innovación. Es parte de la renovación de las ideas, la revitalización del arquetipo y lo que se conoce como originalidad.
Y estos fundamentalistas se muestran renuentes ante las etiquetas que otros medios críticos o editoriales les entregan a sus producciones. No ponderan las expectativas de visibilidad en exposiciones o en vitrinas, sino que la oponen y la hacen pelear con la taxonomía que un autor admirado o la academia (sí, la misma que muchas veces menospreció a su arte) le dio a su gueto feliz. Y se aíslan de quienes podrían interesarse en sus trabajos, solo porque no comparten “la forma” en que están siendo tratados. Vale: zapallo y calabaza no son lo mismo, pero sirven para vender una sopa.
Si lo de la sopa no se entendió, seré más concreto. Por ejemplo, pienso en la nueva línea Fantascy de Random House Mondadori, en la que abiertamente y bajo el mismo sello publican fantasía, ciencia ficción y terror. Sí, juntas; para el monstruo de publicaciones que es RHM son partes del mismo producto. Si quieres seguir en el gueto, es que no estás preparado para sobrevivir al apocalipsis-zombi-editorial que se avecina.
En la práctica, es muy poco lo de la teoría (del arte) que puede salvarte. Evoluciona o cierra la puerta después de salir. Sólo el limítrofe ve limitantes en los límites.

martes, 16 de abril de 2013

Ya no es tiempo de soñar



El soñador está muerto. Se cerraron las calles, se convocó a una conferencia de prensa y expusieron al nuevo Judas. La aberración, el traidor, la máxima decepción. Dijeron que las ideas no morían, pero quizás eso no es verdad. Sin nadie que la pronuncie, la palabra será olvidada. Aunque es sabido que, aunque las disfrace con argumentos verosímiles, quien recuerda más sus culpas es el mismo pecador. Así que crucemos los puños y demósle la bienvenida. Lo necesitamos para purgarnos y para que cargue con nuestra memoria, con nuestros demonios. Tienen las piedras en sus manos, la lapidación está por comenzar. Afortunadamente, nadie tiene el puntería necesaria, nadie dará en el blanco.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Ganadores Medalla Colibrí 2012

La medalla Colibrí es el premio a las mejores obras de Literatura Infantil y Juvenil editadas en Chile cada año. Los ganadores de la versión 2012 son:



Categoría Infantil:
Texto: Palabras, regalo palabras, Cecilia Beuchat. Liberalia Ediciones.
Ilustración: Gatos azul, Soledad Sebastián. Ekaré.
Informativo: Súper Gerónimo y sus contrarios, Julia Almuna & Estelí Slachevsky. LOM.
 
Categoría juvenil:
Texto: Breviario mínimo, Diego Muñoz Valenzuela. Simplemente Editores.
Ilustración: Aventuras y orígenes de los pájaros, Alejandra Acosta. Catalonia.
Informativo: El Alerce, Alicia Hoffmann & Raquel Echeñique.
Categoría Colección: Pingüino. Pehuén.
Labor editorial: Pehuén.
 
Cabe destacar que los premiados corresponden a autores, obras y editoriales que, con constancia y gran preocupación por sus publicaciones, se han ganado espacio y reconocimiento en el ámbito editorial.

La premiación se realizó en el marco de la XXXII versión de la Feria Internacional del Libro de Santiago.

domingo, 21 de octubre de 2012

Ponencia para el 3º Congreso internacional de literatura para niños en la UC

En este enlace se puede descargar la ponencia que hice para el 3º Congreso internacional de literatura para niños en la Facultad de Educación de la UC. El tema que aborde fue "Resurgimiento" de la literatura fantástica en Chile. Una mirada editorial desde la LIJ. Este es el abstract:

La literatura fantástica ha sido un género de interés en los últimos años,  lo que se  reflejaen una sostenida producción editorial y en un conjunto de lectores que participa en la web 2.0 mediante colectivos, críticas y reseñas. Además, la presencia de adaptaciones de obras representativas del género en serie de televisión y películas ha influido en el interés de diversaseditoriales por la publicación de literatura fantástica. Sin embargo, la definición de “fantasía” o de “lo fantástico” desde la perspectiva de la edición no siempre coincide con la de la crítica o la de lospropios escritores, lo que determina cruces de temáticas en las obras publicadas, que van desde elhorror hasta la ciencia ficción. El propósito de la siguiente ponencia es presentar cómo estas dos definiciones han determinado una perspectiva particular de la fantasía en la LIJ chilena y cómoesta es valorada desde el proceso editorial.

El editor como confabulador

El editor frente a un manuscrito es, primero, un lector. Se enfrenta a una serie de expectativas personales mientras avanzan las páginas y que, al mismo tiempo, debe evaluar y compatibilizar con lo que requiere la empresa editorial para que acepte el proyecto de publicación. Es así como, en muchas ocasiones, se rechaza una novela bien escrita y que satisaface al editor, pero no a la línea editorial. Se envía la carta o correo electrónico de rigor y buena crianza, el autor la responde también con frases de aprecio y agradecimiento, pero en el aire queda un aroma a derrota en ambos lados de la trinchera.
Una pregunta disgresiva: ¿por qué la línea editorial se hace tan difusa al momento de fundamentar una publicación y tan clara al momento de rechazarla? La respuesta no es simple, toca demasiadas aristas, pero no va por el lado de "salvemos árboles". Entonces, cuando aparece una obra que el editor cree debe ser publicada, pero no está en completa armonía con los márgenes (en el amplio sentido)de lo que la empresa requiere, el editor debe más que nunca dejar la pasividad y confabular.
La malinterpretación de lo que consiste una confabulación en este ámbito es fácil. ¿El editor confabula contra la empresa que le paga el sueldo solo para satisfacer una necesidad personal, darse el gusto de publicar una obra que considera potente? ¿Pone ante la línea editorial su valoración del original? No, el tema no va por ahí, es mucho más simple. Desde la etimología básica, confabulāri significa referir fábulas, o, en otros términos, ponerse de acuerdo para contar una historia. Nada fuera de la labor del editor, pero es algo que no todos entienden ni menos aplican.
Volviendo al editor como lector, existe la alta probabilidad de que se encariñe con la obra que está evaluando editar, que quiera, más allá de lo laboral, contribuir para que el texto sea una obra publicada y que llegue a la mayor cantidad de lectores. Ocurre en otros ámbitos en los que una obra se vuelve más atractiva por la cantidad de reblogs o likes que acumula. Hay una suerte de apropiación de la obra, de apadrinamiento: surge el deseo no solo de verla crecer, nutrirse y perfeccionarse, sino también de colaborar en el proceso. ¿Cuánto se debe involucrar el editor? Cuánto el autor o autora se lo permita. No se trata de escribir a dos manos, pero si pensar la obra a dos cerebros. Y centrarse en el trabajo de replantear, reordenar, amputar, discutir y colaborar en beneficio de la obra y de quienes la leerán. El editor como el lector cero, crítico y esperanzado, ante todas las posibilidades y potencialidades del manuscrito.
El editor como confabulador exige lo mínimo: compromiso real con su trabajo, interés y búsqueda de la excelencia. Habrán discusiones, malos entendidos y traspiés, pero el resultado será reflejo de un diálogo fluido sobre los cimientos y la construccuón y reconstrucción de la obra.

domingo, 13 de mayo de 2012

Hey, take a walk on the B-Side


Acabo de terminar de leer vivir la experiencia de Lado-B.
Primera advertencia: escribo esto después de la alucinación, mientras experimento lo que pudo sentir Dorothy al regresar de la tierra de Oz.
No crucé a ninguna parte, aunque quizás sí lo hice; del leve movimiento de aire al girar la página 15 surgió un tornado que me llevó a otro lugar. Solo puedo decir que fue un buen viaje, que partió con la llegada de lo que creí se trataba de un libro, luego un diario de vida, después una novela gráfica hasta que, al final, descubrí atónito que ya me había olvidado de formalidades, formas y formatos; que ya no me importaban las categorías de textos, textoides y tipologías textuales. Esta obra recoge y se alimenta de tantas fuentes, de una manera tan coherente que no resulta extraño saltar de la dedicatoria al relato experiencial, de la crónica a la rima infantil en código cartoon y luego al relato desgarrador y a la epístola. Saltos de historia en historia, pero también saltos de realidad en realidad. Y lo sobrecogedor, lo que termina por perturbar y, al mismo tiempo, enganchar al lector es que todo tiene un punto de encuentro. Puentes, portales y ventanas. Llaves y cartas. Anillos.

Segunda advertencia: visité un par de veces la página del web cómic, pero no enganché, básicamente porque soy de la escuela McLuhaniana. Lado B, El diario de Miguel Estévez terminó por confirmarlo.
Sí, McLuhan, el que dijo eso de "el medio es el mensaje". Porque es distinta la lectura cuando en tus manos tienes la carta de la que se habla en la historia, cuando sabes que más de una barrera se ha cruzado y que ya estás atrapado en el diario-novela(gráfica)-y-algo-más porque es tangible, no está detrás de una pantalla sino que está en la realidad del lector, cercano, íntimo y cómplice.
Entonces dudas de las intersecciones y empiezas a sospechar de los rincones pocos visitados. Asomarse es arriesgase a un paseo por el lado-B.

Tercera advertencia: tengo más que decir de esta obra y podría hacerlo si ordenara las ideas que tengo al respecto. Sin embargo, resulta tan gratificante no hacerlo, disfrutar de la experiencia leída vivida y prolongar sus resabios en la perspectiva del "desprevenido lector". Más que libro-objeto o novela+gráfica, Lado-B es una muestra de innovación y, por qué no decirlo, de la genialidad de Alfredo Rodríguez y su equipo en la presentación de una historia por muchos conocida, pero presentada desde una perspectiva más que interesante.

martes, 6 de marzo de 2012

Graphic.ly, edición y venta de comics

Dosdoce - España - 5/03/2012
3Graphic.ly, una plataforma de cómics de la que se venía hablando hace unos meses, le ha dado un giro a su modelo de negocio y ahora va a ser también una herramienta de edición para editoriales y autores.
De este modo, les hace el acceso más simple y más rentable para la conversión de su contenido digital y para la distribución, con una amplia información sobre el comportamiento lector. Este cambio se debe, según su fundador Micah Baldwin, a que ya había otras ofertas de venta similares bien establecidas como Ave! Comics, ComiXology,  DC o Marvel.
Por tanto, decidió optar por una cambio de enfoque que no se limitara a ser una tienda en la que, como en todos los casos, cada vez es más difícil obtener visibilidad, sino que además aportara las herramientas necesarias para la edición y publicación de la manera más sencilla posible y una importante información adicional.
Dicha herramienta -Graphicly Partners-, permite publicar y, como hemos avanzado, analizar el mercado objetivo (esta opción al parecer todavía en fase muy beta) para cada usuario según todos los mercados posibles y distintas plataformas, desde la web o Facebook, hasta Kindle Fire, iBookstore, Kobo, Nook y Google eBooks.
Al haberle dado este giro a la plataforma, desde Graphicly no descartan que su herramienta sirva también para la edición de ebooks. De momento, ya se han interesado muchos autores de novelas gráficas o de libros ilustrados.
Un cambio de ruta inteligente dado el auge y la transformación que está sufriendo la industria de las historias gráficas y la falta de herramientas de fácil edición -y aún menos de análisis del comportamiento de sus lectores- que todavía existen en este sector.

viernes, 2 de marzo de 2012

Qué hace y qué debe hacer un editor

Actualidad Editorial - España - Arantxa Mellado - 1/03/2012


Qué hace un editor (según los editores), y qué debería hacer y no hace (según algunos autores)
Cuando Hachette Book Group se ve obligado a redactar y enviar un documento a sus principales autores y agentes, justificando la necesidad de su intermediación y exponiendo su catálogo de servicios a los autores, es que la autoedición ha dejado de ser una anécdota y se ha convertido en un competidor con el pelear por el mercado del libro.
El pasado diciembre un miembro de Hachette Book Group filtró dicho documento -que traduzco- a Digital Book World, que lo publicó en su blog.
La autoedición es un equívoco
La edición requiere una compleja serie de compromisos, tanto entre bambalinas como de cara al público. La distribución digital (que es a lo que mucha gente se refiere cuando habla de autoedición) es solo uno de los elementos necesarios para llevar un libro al mercado y ayudar al público a descubrirlo.
Como editores, Hachette Book Group ofrece un amplio abanico de servicios a los autores:
"1. Selección: Encontramos y alimentamos el talento.
- Identificamos los autores y libros que van a destacar en el mercado. HBG  descubre nuevas voces y separa las relevantes del resto.
-Actuamos como colaboradores en cuanto al contenido, centrándonos en alimentar el talento literario, fomentando relaciones enriquecedoras con los autores, aportándoles consejo editorial experto en los procesos de escritura, y gestionando una enorme variedad de temas en su nombre.
2- Inversión de capital riesgo: Invertimos en el proceso de escritura del autor
- En HBG invertimos en ideas. Mediante los adelantos, proporcionamos a los autores el tiempo y los recursos para investigar y escribir. Además, invertimos constantemete en infraestructura, herramienas y asociaciones, que hacen de HBG un gran socio editorial.
3- Especialidad en ventas y distribución: Aseguramos la mayor audiencia posible.
-Llevamos nuestros libros al lugar adecuado, en las cantidades adecuadas y en el tiempo adecuado (esto es válido tanto para los libros impresos comopara los digitales). Trabajamos con librerías y con socios distribuidores para asegurar que cada libro tiene la oportunidad de llegar a el mayor número posible de lectores.
-Aseguramos una amplia distribución y dominamos la compleja cadena de valor, tanto en formato físico como digital.
-Funcionamos como pioneros en un nuevo mercado, explorando y experimentando con nuevas ideas en cada área de nuestro negocio e invirtiendo en dichas nuevas ideas negocio (incluso cuando los beneficios no están garantizados, como en el caso de las aplicaciones y los libros enriquecidos).
-Actuamos como especialistas en precios y promociones (coordinando más de 250 ofertas de libros digitales mensuales, semanales y diarias en todas las cuentas).
4. Construcción de marca y defensa de los derechos de autor: Creamos marca para el autor y protegemos su propiedad intelectual:
-Los editores generamos y difundimos entusiasmo, buscando siempre nuevas maneras de hacer que nuestros autores y sus libros destaquen. Somos capaces de relacionar los libros con los lectores de una manera significativa.
-Ofrecemos conocimientos de marketing y publicidad, presentando el libro al mercado en la forma adecuada, y asegurando que la inteligencia, la creatividad y la visión para los negocios informen nuestra estrategia.
-Protegemos la propiedad intelectual de los autores a través de estrictas medidas contra la piratería y mediante controles territoriales".
La publicación de este documento despertó una amplia polémica entre partidarios y detractores, y una interesante respuesta de autores autoeditados, como la del superventas J.A. Konrath, cuya respuesta a HBG fue la siguiente:
"Los editores deben dejar de tratar de convencerse a sí mismos y a otros de su importancia, y empezar a ser importantes de verdad. He aquí cómo:
1- Ofreciendo mayores regalías a los autores.
2- Publicando los títulos con mayor rapidez. Pueden [transcurrir] 18 meses entre que un libro se entrega y sale al mercado. Yo mismo puedo hacerlo en una semana.
3- Utilizando métodos de contabilidad actualizados que puedan ser controlados por el autor, y pagando las regalías mensualmente.
4- Bajando los precios de los libros digitales.
5- Deteniendo la lucha en vano contra la piratería.
6- Haciendo un marketing eficaz. Los anuncios y publicación del catálogo no son suficientes. Tampoco lo es que el sello editorial tenga una cuenta en Twitter."
Y esto es sólo el principio de lo que parece será una de las grandes cuestiones relativas a la transmutación de la industria editorial que ocuparán 2012.





 

lunes, 2 de enero de 2012

The Lazarus Complex


Eso de que se acaba y comienza otra vez es una rueda antigua. La pirotecnia no incinera la rutina, el vino espumante no produce tanta amnesia,  las deudas consumen silenciosamente los sueldos en los bancos y en las casas comerciales mientras la gente celebra y se desvanece entre la música y el cotillón.
Esta es la algarabía de una multitud de fantasmas.
Este es el placebo colectivo: el abrazo a un desconocido para sentirte parte de la humanidad.
La ausencia de lo amado y luego perdido siempre estará presente; las palabras que no dijiste en su momento permanecerán en tu garganta como una flema amarga y obstinada; ese antiguo odio que gruñe en tu pecho te reclama tu cobardía y el grito libertario se ahoga bajo rumas de contratos, boletas y repactaciones.Todo se coagula en tu pecho y forma un tumor que no puedes detectar, porque es, en esencia, el vacío que nunca vas a llenar.
Los adornos terminan en la basura y el esplendor es una oscura nube de pólvora que ya se aleja y disuelve en el horizonte..
Y así, una y otra vez, año tras año. Te pisas la cola y sonríes. 
Feliz año nuevo, querido Lázaro.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Charla "Literatura Fántastica Juvenil"

El pasado 18 de noviembre participé en una actividad organizada por la Biblioteca de Santiago y enmarcada en las actividades de "Noviembre Fantástico". A continuación, algunas impresiones:
  • Qué grato fue conocer y conversar con Luis Saavedra. Desde hacía algún tiempo que quería conocerlo y aún más después de las constantes referencias y agradecimientos a su persona durante el lanzamiento de Octocéfalo.
  • Fue un lujo que Francisco Ortega, más allá de moderar, haya incitado la conversación.  Me recordó lecturas y "tardes de cine",  además de sacarme confesiones que ponen en riesgo mi situación laboral... (nah!)
  • Una grata experiencia conocer y compartir con Felipe Real. Notable cada uno de sus comentarios, aprendí mucho y me provocó una persistente nostalgia por los tiempos letrados en Campus Oriente.(Sí, vale, soy viejo, pero basta ya con lo de la "brecha generacional").
  • Mr. Flowers y su reiteradamente mencionada obra El mago del desierto (Capuccino's affair incluido) fueron referentes de lo que se está haciendo, del impulso que la literatura fantástica está tomando en el panorama editorial actual y de lo que vendrá en el futuro cercano.
Solo me resta agradecer la invitación y esperar que una instancia de diálogo como esta se vuelva a repetir.

jueves, 17 de noviembre de 2011

PURGATIO

Escuché la caída de la bomba a mis espaldas. Humo, tos y lágrimas. Luego un golpe en mi cabeza y se difuminaron las luces y los ruidos de la estampida. Oscuro y callado; detenido en el tiempo. Desperté en una celda. Solo.
Creí estar en la 1º comisaría de Santiago, pero fue más intuición que certeza. Pasos y sombras que iban y venían tras la puerta de acero. Las teclas de múltiples ordenadores que no paraban de sonar. Voces dando órdenes, mucha estática en el ambiente.
Golpeé la puerta. Una, cinco, veinte veces. Nadie se asomó. Transcurrió una hora, quizás más. Entonces el cerrojo se destraba con un chillido seco. Apareció un policía, pero no reconocí su uniforme. Tenía el número 55 tatuado en la frente. Olía a palo santo y a matadero.
—Te preguntarás por qué estás acá —dijo.
No puede responder. Mi garganta apenas me permitió tragar un poco de saliva.
—Ya tenemos a Filippo Marchese, a Giacomo Gambino y a Nino Madonia. ¿Los recuerdas?
—Ni siquiera los conozco.
—Ellos sí te recuerdan, hueón. Tuvimos que ablandarles un poco la memoria, pero lo hicieron.
—Se equivocan —repliqué—, de seguro me confunden con otro. Por favor, usted tie…
Un golpe en la nuca interrumpió mi súplica y me depositó en un lugar oscuro por un tiempo que sería demasiado breve. Cuando desperté, vi a tres niños arrodillados, con la mirada perdida, balanceándose al ritmo de un murmullo gutural. El que parece mayor no debe tener más de doce y los otros dos rondarán los siete u ocho años. Sus manos estaban cubiertas de llagas que parecían estigmas. Sus frentes también tenían pequeños cortes que sangraban profusamente. Tras los niños, una ampolleta sucia apenas iluminaba la retorcida sonrisa del policía. Traté de levantarme, pero no pude hacerlo. Las ataduras eran tan ajustadas que mis piernas y brazos estaban hace rato entumecidos. Quise gritar, pero tampoco pude hacerlo. No podía desviar la mirada de esos niños en trance porque mi cabeza también estaba inmovilizada.
—Al principio no quisieron hablar —dijo el policía desde la penumbra—. Estaban aterrorizados. Pensamos que la violencia del allanamiento los había traumatizado, pero no era eso.
Un gemido ahogado fue toda mi manifestación de horror y desconcierto.
—Los interrogamos durante semanas —continuó—, pero no hubo caso. Les preguntamos sobre tu paradero y sobre los medios que estabas utilizando para esconderte de los nepaleses, pero nada. Sacrificamos ritualmente a sus padres y no hubo respuesta. Entonces nos percatamos de que no era a nosotros a quienes temían, ya que se retorcían como babosas sobre sal cuando escuchaban esa tierna palabra que utilizabas como apodo. Eres el miedo enraizado desde sus vidas anteriores.
De pronto, los niños dejaron de balancearse y el murmulló se silenció por unos segundos. Luego, los tres comenzaron a gritar al unísono. El policía no se inmutó ante los chillidos y parecía disfrutar del espectáculo desde un oscuro rincón de la celda. Les pedí a los niños que se callaran, pero mi propia voz apenas brotaba como un apagado susurro.
Quise hacer cualquier cosa para que se acabara el griterío.
Imaginé sus gargantas estallando y nebulizando pequeñas gotas de sangre por todo el lugar; un cuchillo sobre sus cuerdas vocales deslizándose una y otra vez como el arco sobre un violín en el paroxismo de la sinfonía. Alguien entona una ópera italiana desde el fondo del recuerdo y, de pronto, estoy en un teatro lleno de cadáveres. Los niños ya no son niños y portan ametralladoras humeantes en sus manos.
Un golpe eléctrico me trajo de regreso del delirio a la tortura. El policía les aplicó a cada niño ceniza sobre la frente y recitó unos salmos que no logré comprender. Ellos se tranquilizaron y quedaron inmóviles. El policía retrocedió y tres tiros percutados a mi espalda dieron en el blanco marcado sobre sus ceños. La tibieza de la orina sobre mis piernas se expandió como el charco de sangre sobre el suelo. Una mano se posó sobre mi hombro y sentí una respiración agitarse en mi oído.
—Scarpuzzedda —murmuró una voz suave—. Por fin nos reencontramos.
La mano se movió desde mi hombro hasta mi cuello y con un rápido movimiento retiró una aguja que no había notado que tenía clavada. Los músculos se distendieron y pude respirar con normalidad. También recobré el habla.
—Ese no es mi nombre —dije.
—Tienes razón —replicó la voz—, pero hace décadas te hacías llamar así. Crees no recordarlo, pero te engañas. Tampoco a mí me has olvidado.
La voz se deslizó y se encarnó frente mío. Era apenas una adolescente, muy delgada y pálida. Tenía el pelo rapado y vestía una especie de sotana de arpillera. En su mano llevaba la pistola todavía humeante. Me miró por largos segundos y creí reconocer algo familiar en sus ojos.
—Esto fue lo último que viste antes de morir —dijo endureciendo el rostro—: el miedo y el asco en mis ojos mientras jalaba del gatillo. Nadie más se atrevió a traicionarte y por eso pagué un terrible precio. El ritual con el que desmembraron mi cadáver cerró mi ciclo y todas las puertas a mis futuras vidas. Pero la Policía del Karma me encontró desperdigado en el plano astral, pudo recomponerme y conectar el hilo de plata a este cuerpo.
—¿De qué hablas, niña?
—La Cosa Nostra también tiene su propio círculo de brujería. Para eliminarte había que primero transformarte en la ofrenda del holocausto. Ya habías asesinado al padre y al hijo de la familia Inzerillo y estabas a un paso de convertirte en un asesino sagrado; tenías tu séquito de criminales y hasta los capos empezaron a ponerse nerviosos cuando tu crueldad te acercó a la iluminación. Necesitaban sacrificarte según el rito y, para eso, requerían que yo fuera tu Judas. Así reencarnarías como el asesino indetectable
Puso la pistola en mi cabeza. El cañón aun caliente quemó mi sien izquierda.
—Adiós, Scarpuzzedda.
Un disparo y el policía de la PDK que estaba frente a nosotros se desmoronó sobre los otros cadáveres. El tiro estaba plantado justo entre los números de su tatuaje. Rápidamente la niña retiró las agujas restantes y desató los nudos que me mantenían atrapado. Entonces sonrió y puso la pistola entre sus dientes. La última bala sonó como una carcajada.
Me moví tan veloz como mis extremidades entumecidas me lo permitieron. Tomé la credencial del policía y destrabé el cerrojo de la celda. Apenas tuve tiempo para un último acto de honestidad.
—Adiós, Lucchiseddu.
Al abandonar el complejo, tenía la certeza de que yo no era el único que se había liberado.



domingo, 13 de noviembre de 2011

OCTOCÉFALO en El Mercurio, 12 de noviembre

Agradecimientos OCTOCÉFALO

Quiero agradecer a Ediciones SM, en especial a Sergio Tanhnuz, por su confianza y apoyo para la realización de este proyecto. A Bernardita, mi compañera editora, que se hizo cargo de mi cuento; a Don Alejandro Cisternas, por ponerle estilo a la corrección; a Jennifer Contreras, diseñadora del libro, y a Carmen Gloria Robles, por su visión en el arte.
En lo personal, también quiero agradecer a Javiera, por mantenerme creando y creyendo; a mis padres y familiares, a mis amigos (en especial a Rocío Serrano, Daniela Ehrenfeld y Andrés Prieto) por leer mis cuentos desde hace años y aguantarme las ínfulas de escritor; a todos los octocefalitas, pero con énfasis en José Luis, Alberto y Jorge por su crítica sincera y consejo para pulir mi escritura. A Gabriel Rodríguez, quien me tuvo que soportar acosándolo en varios lanzamientos desde Mortis, eterno retorno, de Miguel Ángel Ferrada, a quien agradezco su disposición y sus palabras.
Y en lo más personal, un abrazo a la distancia a mi hija Amparo, siempre presente en su relativa ausencia.
Finalmente, gracias a todos los eventuales lectores de Octocéfalo. Nos reencontramos en sus páginas.

Foto: Cristián Salazar

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Una breve participación en el nº8 de la revista Había una vez

Me pidieron que recomendara 5 novelas gráficas chilenas que estén disponibles en librerías no especializadas, para lectores adolescentes. Por lo tanto, fuera "Las playas de otro mundo", "Informe Tunguska" y otras tantas obras. Luego veo la revista y noto que Nelson Dániel la tuvo fácil.
Una aclaración: experto en novela gráfica no es lo mismo que "ñoño que lee cómics". No, señor.

martes, 8 de noviembre de 2011

Bienvenidos a Bajo Raíz (El lanzamiento de El mago del desierto)

Para el lanzamiento de El mago del desierto de JL Flores, algunos esperaban que cuando dijera "Bienvenidos a Bajo Raíz" sonara igual a decir "Bienvenidos a la Isla de la Fantasía". Lamentablemente (léase afortunadamente), no fue así, por distintas razones:
 
  1. No estaba vestido de blanco, a lo Mr. Roarke, ni tengo la facha semivampírica de Ricardo Montalbán, sino hartos kilos de más y menos carisma.
  2. En vez de estar junto a un enano que grita "El avión, el avión", tenía por compañia a los goliardos de, bueno, Gens Goliae: una mutación de borrachos de taberna, vikingos y osos, tocando música medieval acondicionada a la época tecno-punk, con bombo y gaita, tratando de adecuarse a las características de la audiencia.
  3. No estábamos en una isla. La plaza del encuentro en FILSA es un cuadrado en el centro de una encrucijada por donde transita mucha gente, muchos de los cuales se unieron al lanzamiento gracias a la actuación de Gens Goliae. Y no me refiero solo a la ejecución de instrumentos. Posiblemente el sonido no fue de lo mejor (sin eufemismos, no fue bueno), pero eran las condiciones técnicas que nos ofrecía FILSA. En una sala se pierde visibilidad, se pierde el sentido de carnaval que quisimos darle a la presentación en público de la obra de JL Flores. Y desde donde yo estaba, la expresión en la cara de los asistentes era priceless. (No tanto como la de JL Flores III, cuando su padre lo anunció como "el" mago del desierto, pero casi).
  4. Y sobre la fantasía, creo que sobre ese punto hay que dejar hablar a la obra misma y la relación que establece con cada lector. Si se quiere leer dentro de los siempre cuenstionables y difusos límites de un género (con el perdón del tovarisch Todorov y sus acólitos), bueno, nada que hacerle y disfrútelo así. Pero no es la única lectura de esta obra, sea considerada fantástica, iniciática, de aventuras u otros géneros. Por fortuna, la realidad de la gran mayoría de los lectores competentes es que se dejan atrapar por la historia y no exclusivamente por los códigos y convencionalismos. Caer en eso es leer haciendo cosplay, asumir disfraces como señas de identidad lectora.
Finalmente, solo agradecer a los presentadores y a toda la gente que asistió y soportó estoicamente la larga fila de las firmas. Claramente el lanzamiento fue un promisorio inicio del camino del maguito hacia la vida de sus lectores.

domingo, 30 de octubre de 2011

Se viene "Noviembre fantástico"

Y participo en una charla de Literatura fantástica juvenil con JL Flores, Felipe Real y Francisco Ortega, el viernes 18 de noviembre a las 18:30 hrs., en la Biblioteca de Santiago.

lunes, 17 de octubre de 2011

Gracias, NGI Chile



Hace un par de semanas asistí al 2º Encuentro Internacional de la NGI Chile, y desde entonces que agradezco la invitación. Quien pensó que se trataba de una reunión de ñoños profesionalizados y que el tema giraría exclusivamente entorno al cómic (sonido de chicharra), estaba revolcándose en el prejuicio y en el error. Fue un encuentro sobre trabajo editorial, sobre influencias, sobre jugárselas por ser un mejor profesional, por abrir espacios más que despotricar por la escasez de estos. Realmente aprendí mucho de la experiencia transmitida por los cuatro editores provenientes de Argentina (Javier Doeyo, de historietasargentinas.com), Perú (Benjamín Corzo, de Contracultura), Estados Unidos (Chris Ryall, IDW Publishing) y Francia (Franck Marguin, Glènat) y de las intervenciones de muchos del público. Las perspectivas sobre la venta por consignación, el consumo, la censura, la (no) asimilación de paradigmas foráneos en las obras, el compromiso en la cadena editorial, la valoración del lector, entre otros temas, fueron realmente interesantes, un aporte total. Y la producción, un lujo.
Una pena no haberme encontrado con más colegas editores en este encuentro.

lunes, 10 de octubre de 2011

El trazo y la letra (¿acaso las ilustraciones sueñan que son historias?)

Acabo de leer la charla entre JL Flores y Sergio Amira sobre El mago del desierto. En uno de sus escabrosos pasajes, entre múltiples referencias que oscilan entre El resplandor y Pride & Prejudice & Zombies, aparece un tema ampliamente discutido en el ámbito editorial: la ilustración en/con/para obras literarias. No es un tema fácil y lo que se diga siempre sonará más a opinión que a definición, aunque se cite a cuanto semiólogo se tenga a mano.
Idea central: la imagen como estímulo lector; idea que le circunda y la ataca: la lectura de la imagen. Considero una falacia eso de creer que solo la imagen va a cautivar al lector de una obra literaria, porque ni siquiera en otros géneros narrativos, como la novela gráfica (otro gran término sobre el cual hay que reflexionar), la imagen en sí misma es un factor determinante en el relato. Influye, claro que sí; define, hermosea y da esplendor, por supuesto. ¿Es preponderante? Permítame unos minutos de divagación.
(Duda orbital: ¿Stan Lee hubiese sido tan famoso sin Jack Kirby? ¿Y Jack "The King" sin Stan "The Man"? Hummm)
No conozco ninguna obra literaria que se haya hecho famosa por sus ilustraciones. Al contrario, son muchos los artistas que se alcanzado reconocimiento por ilustrar obras literarias clásicas. Sin mayores vueltas, tenemos al mismo Gustave Doré y sus interpretaciones de distintos libros, como la Biblia, El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, La Divina Comedia y El cuervo de E. A. Poe. No estoy seguro si Dave McKean es conocido fuera del mundo del cómic por algo más que sus colaboraciones con Neil Gaiman. A lo que voy: la notoriedad de la ilustración se debe al artista, no a la obra ni al escritor con el que colabora. En muchas ocasiones, el tener a un buen ilustrador impulsa la lectura, la contextualiza, pero no la determina.
La discusión ahora gira en torno al rol de la imaginación en la lectura y cuanto de la visualización del mundo representado es condicionado por la manera en que la ilustración acompaña al texto. En primer lugar, es importante definir que las ilustraciones son una interpretación de la obra que funciona de manera complementaria a la lectura, pero no son la única interpretación. A veces no si quiera corresponde a la visión exclusiva del artista, sino que está guiada por el autor o mediada por el editor.
Obviamente fuera del libro álbum o el libro ilustrado, son diversos los caminos que conducen a que una obra posee ilustraciones interiores:

  • El escritor concibió su trabajo desde lo visual, incluso teniendo a un artista en mente para ilustrar su obra. 
  • El público objetivo apreciaría mejor la obra con un apartado gráfico (en otras palabras, los dibujos son una carnada para que el inadvertido lector agarre el anzuelo de la historia).
  • La temática o el formato o ambos responden a una modalidad que está resultando exitosa en el contexto de consumo lector.
  • El editor evalúa que la obra es el proyecto perfecto para designárselo a determinado ilustrador que tenía hace tiempo en carpeta.
  • El ritmo del texto requiere de ciertas pausas en la lectura, donde la ilustración sirve de resumen del acontecer.
  • Escritor(a) e ilustrador(a) son uña y mugre, crecieron conociendo y alabando sus respectivos trabajos y sería un problema casi familiar publicar el uno sin el otro (o la una sin la otra).
Sea cual fuera la razón, finalmente se decide incorporar imágenes al texto, para complementar o sintetizar el acontecer de algunos pasajes de la obra. La ilustración es un texto en sí mismo que requiere una adecuada decodificación. La integración de la imagen dentro del acontecer requiere claramente un trabajo fluido entre escritor, ilustrador y editor. Es probado que una obra se retrasará en su publicación si el autor no está conforme con el estilo del artista; el editor perderá tiempo valiosísimo tratando de aunar perspectivas y limar asperezas. Si escritor e ilustrador se conocían de antes, perfecto; si el autor conocía el estilo del artista y lo propone para su obra, óptimo. Sin embargo, si el escritor nunca visualizó en el proceso creativo que su obra tendría un complemento ilustrado, creo que es mejor, en esos casos, no incluir ilustraciones en la obra.
Texto e imagen no deben competir en el flujo de la lectura, como tampoco lo debe hacer el ego del escritor y el ego del artista durante la edición de la obra. Pero también hay que considerar la perspectiva del lector, quien a veces prefiere imaginarse el mundo representado, por más fantástico que este sea, teniendo como materia prima la obra misma y sus propios referentes. Por algo Kafka nunca quiso que dibujaran al insecto de La metamorfosis: cada persona tiene su propio escarabajo en la cabeza, su propia coraza. Tal como se enseña a leer la obra, también es necesario enseñar a comprender las ilustraciones, más allá de la primera mirada. Los sueños y otros tipos de visiones también son historias.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El oficio de editor


Muchnik: el oficio de editor

Avión de papel - España - David González - 19/09/2011

En su ensayo Oficio de Editor, Mario Muchnik elabora una socarrona lista de actitudes que ejecutan los escritores durante el proceso de edición de su libro. Manuscritos siempre inacabados, intentar colocar la novela de un amigo o no aceptar cambiar ni una coma del texto serían algunos de esos comportamientos. En su ensayo, Muchnik los titula bajo el epígrafe de Hay autores que son una paliza.

En ciertos círculos del mundillo literario, el rol del editor se equipara más a la figura de un mercader que a la de un artesano. Y es extraño, porque en otras disciplinas como la música o el cine, su homólogo, el productor, está más valorado.

"Disco producido por" o "una película del productor" de tal taquillazo suelen ser buenos reclamos para seducir al público durante la promoción. En cambio, ningún libro contará en la faja con el nombre del editor: eso no vende.

Quizás, por este motivo, Mario Muchnik no tiene pelos en la lengua. En su ensayo Oficio Editor (El Aleph Editores, 2011), reclama parte de protagonismo para el quehacer editorial. Los editores, sugiere, no sólo mejoran un texto, sino también deciden "el formato del libro, la cubierta, la tipografía, el precio", etc. 

Su ensayo autobiográfico es una retrospectiva de cómo aprendió el complicado trabajo de publicar libros. Lo curioso es cuando llegamos a la página 49. Allí encontramos una peculiar lista de comportamientos de escritores que cualquier editor sufre. A este epígrafe, Muchnik lo titula Hay autores que son una paliza.

Ni una coma 
Así, Muchnik ejemplifica que existen escritores que "no admiten que se les toque una coma de su texto", pese a que el editor cree que si no introduce modificaciones no se comprenderá lo que el autor ha escrito.

La cubierta 
Otro tanto sería el hecho del escritor que intenta "imponer su propia idea de cubierta" del libro.

La traducción 
O también la exigencia del autor extranjero que se entromete en una traducción, "sin saber una palabra de español", dice Muchnik en su libro.

Erratas 
El autor de Oficio de Editor también señala a algunos escritores que entregan manuscritos sin corregir, para que sea el editor quien haga dicha labor. "Y luego rompen el pacto de fidelidad y se van con quienes les ofrecen condiciones mejores", añade sobre este asunto. 

Escritores fecundos 
Además, este listado del Oficio del Editor enumera otra peculiaridad. Es la de aquellos autores que escriben dos o tres libros por año para que su editorial se las publique: "Ya mismo", entrecomilla irónicamente Muchnik. 

Manuscrito lleno de dudas 
Otro acto insoportable para un editor sería el hecho de que el escritor entregue su manuscrito "y se desentienda", para que sea la editorial quien se apañe con las posibles dudas que surjan en su lectura.

Obsesión
"Los que llaman una o más veces por día para ver qué tal va la producción de su obra", sería otro de los comportamientos obsesivos de los escritores, según detalla Muchnik en esta breve lista.

Amiguismo
Insoportable para el editor también es el amiguismo, tal y como se desprende de la siguiente reflexión de Muchnik. Así, el editor tiene que sufrir que el escritor proponga manuscritos de sus "amiguetes", dice. 

Última versión 
Quizás uno de las actitudes más repetidas sea también la que Muchnik refleja casi al final de su lista. Es aquella que ejecuta el escritor, casi en fase de impresión. Cuando envía la "última versión" del manuscrito: "una y otra vez", asevera Muchnik en su ensayo.

Editor rico
A estas nueve -llamémoslas así- impertinencias, se une otra hasta sumar la decena. Es la que nos devuelve la imagen del editor más cercana a un mercader que a un artesano. Mario Muchnik lo expresa así en su ensayo: "Por ejemplo, los [escritores] que van por el mundo convencidos de que el editor se enriquece a costa de ellos".

En este sentido, Muchnik recuerda al lector que el escritor se lleva un 10% del precio del libro, en concepto de derechos de autor. Mientras, reitera en su ensayo, el editor sólo obtiene el 20% de la facturación, cuantía con la que tiene que soportar "los costes de impresión, gastos generales, impuestos y margen con el que poder vivir", añade.

Aparte de esta lista de impertinencias, Oficio de Escritor es un libro muy recomendable para descubrir la trayectoria de este físico, fotógrafo y editor llamado Mario Muchnik, desde sus comienzos con Robert Laffont en París, o la publicación de Guerra y Paz en Del taller de Mario Muchnik. 

Aquí, encontramos cómo se realiza la labor de lectura de un manuscrito, cómo llega a los comités de lectura, cómo se calcula un presupuesto o cómo funcionan los agentes y los anticipos a los autores.

"La tarea de editar es tan diferente de la de escribir como la de leer. Al autor, que en su tarea suele perder la perspectiva, le conviene escuchar atentamente al editor. El autor tendrá la última palabra, mejor fundamentada después de haber discutido con el editor". Así es como comienzan los primeros párrafos de este ensayo.

Oficio de Editor, en definitiva, corre la cortina y nos deja ver, paso a paso, todos los intríngulis del mundo editorial. Una lectura del ayer de este editor, muy recomendable para aquellos que hoy quieran convertirse en aprendices de brujo de esa profesión. 





lunes, 19 de septiembre de 2011

La última historia de Detective Comics (antes del relanzamiento)

El guionista Scott Snyder, junto a los artistas (en alternancia) Jock y Francesco Francavilla, subrayaron la palabra "Detective" en los últimos 10 números de la serie previos al relaunch. En mi opinión, lo mejor que he leído de Batman en años. Uf, por dónde partir: saca del más macabro baúl la historia del hijo de James Gordon, desarrolla al personaje Dick Grayson como pocos, incluye villanos interesantísimos que ojalá reaparezcan en la nueva continuidad, plantea misterios bizarros (lo del aviario, la orca muerta dentro de un banco) que sorprenderían a cualquier lector de novela negra, reaparece el fantasma de Tony Zucco, la "parábola del clavadista" y, como broche final, resurge el Joker con toda la carga de The Killing Joke... El macroarco cierra magistralmente en el número 881, donde el concepto de la Bat-family se retuerce y se amplía: los errores de los padres, la envidia de los hermanos, la pesadilla que es toda una ciudad termina por quebrantar voluntades y relaciones.
Hace años atrás, en "Prodigal", el regreso de Dick Grayson a la identidad de Nightwing era solo cuentión de tiempo. En esta oportunidad, y luego de leer esta maravilla de saga, incluso es lamentable.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Stormwatch #1: ni siquiera un viento fresco

Incluso después de haber leído el ahí-no-máh último arco de Action Comics pre-relaunch (Reign of the Doomsdays), escrito por Paul Cornell, aun sabiendo lo difícil que sería incluir a los Wildstorm en la nueva continuidad, con la certeza casi absoluta de que nadie, salvo Warren Ellis, podría sacar algo bueno de este refrito, igual lo compré  (a precio de usura) dado el atraso de mi dealer habitual con los otros títulos de "Los nuevos 52" que tengo encargados.
A veces ocurre que cuando se lee con expectativas bajas, uno logra sorprenderse con al menos una idea interesante. este no fue el caso. No me calza que la parodia (en el alto concepto bajtiniano) conviva en una misma obra con el referente parodiado. Es como si rockstar y antirockstar se conocieran... Superman y Apollo, Batman y Midnighter. Y eso de "no somos superhéroes, somos soldados", la ambivalencia de Martian Manhunter y el cliché iluminati-panaico-conspiratorio solo terminaron por diluir la mínima esperanza que tenía en este título. 
No, paso.

La sombra de fuego, de Alberto Rojas, pronto en librerías

La sombra de fuego (Ediciones B), la más reciente novela de Alberto Rojas, será lanzada este miércoles 21 de septiembre, a las 19:30 hrs., en la librería Qué Leo, de Providencia.
Nacida de un relato breve publicado en la antología de cuentos de ciencia ficción Alicinaciones.txt (Puerto de Escape, 2007), La sombra de fuego narra el viaje en el tiempo (de 1914 a 1881) que hace el malogrado teniente, quedando atrapado en una versión alterna del Chile de la Guerra del Pacífico.

Una mezcla entre una realidad que podría haber sido de otra manera y la ambientación de época con una avanzada tecnología a vapor demuestra el poco temor de Rojas a la combinación de temáticas en una misma historia. "esta novela refleja bastante bien mi mirad acerca de los géneros y subgéneros fantásticos, porque considero que hoy los límites entre ellos han ido desapareciendo. Eso no significa que no se pueda escribir una historia cien por ciento dentro de los márgenes de un génerop definido, pero también se pueden superponer; no es excluyente".
(Revista de Libros de El Mercurio, 18-09-2011)

domingo, 11 de septiembre de 2011

Adelanto de Octocéfalo (o algo así)

Aquí va un mapa-laberinto-bestiario de los ocho cuentos de la antología. Se puede descubrir los vínculos entre algunos relatos. El orden de las cabezas si altera el resultado.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Scarpuzzedda

La Policía del Karma ha descubierto que soy la reencarnación de Giuseppe Greco, el asesino siciliano, también conocido como Scarpuzzeda.
Este es el documento que lo certifica.

Post tenebras lux

Justice League #1, del nuevo DCU

Más que número de Justice League, quedé con la sensación de haber leído uno de The Brave & the Bold, protagonizado por Batman y Green Lantern. No puedo negar que lo disfruté, pero igual uno queda con el gusto a poco del primer número y la impresión de que el mérito está más en Jim Lee que en Geoff Johns. La suspensión del cliffhanger del final (un duelo esperado, aunque con pinta de déja vù recurrente) y las comparaciones con la antigua continuidad me tendrán ocupado el mes que tarde en llegar el nº2.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Libros de culto descatalogados en España

Iberlibro publicó la lista de libros descatalogados más buscados por los coleccionistas españoles. Ojo con el séptimo y el décimo lugar.

"La soberana del campo de oro' y 'El rey de los cangrejos', de Emilio Salgari, en versiones de la Editorial Calleja hace un siglo largo, encabezan los anhelos de los usuarios de Iberlibro entre los libros descatalogados. Y su victoria parece un homenaje inesperado en el centenario de la muerte del escritor italiano. Según Iberlibro, "Estos títulos fueron publicados con bellas ilustraciones por la editorial Saturnino Calleja a finales del Siglo XIX y principios del S.XX, y suponen un tesoro para cualquier coleccionista o amante de la lectura de Salgari". A la Editorial Calleja, por cierto, remite aquel dicho popular de '(tener) más cuento que Calleja'.

Al lado de Salgari aparece en el podio otro autor clásico de aventuras del XIX, Alejandro Dumas, gracias a 'Los mohicanos de París', su obra más extensa que no la más conocida. Y, detrás, 'Rabia', la primera novela de Stephen King (1977), firmada con el seudónimo de Richard Bachman y olvidada por los editores españoles desde 2004 (Nuevas Ediciones de Bolsillo.)
Más: sigue otra entrada para empollones, la 'Antología' de Fray Benito Jerónimo Feijoo, y después, un viejo 'best seller' para chicas ('La fuerza de la pasión', de Nora Roberts) y otro para chicos ('El aviso de Berlín', de Nicholas Guild).

Y, en el tramo final de la tabla, la cosa vuelve a animarse: 'Los mitos de Ctuluh', clásico de terror de H. P. Lovecraft aparece en el séptimo puesto. La recopilación '10 relatos eróticos' (con textos de Bukowsky y de Cortázar entre otros, lanzado en 1995 por Plaza&Janes) es el octavo de la lista. Los 'Cuentos del general', del militar mexicano Vicente Riva Palacio, el noveno. Y el décimo corresponde a, sorpresa, Javier Coma, gran erudito de la 'cultura popular' del medio siglo y autor de la muy demandada 'Historia de los cómics', una colección de 48 fascículos de 32 páginas cada uno publicada entre 1983 y 1984."


¿Y acá en Chile? ¿Habrá que preguntar en San Diego?

(Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/09/05/cultura/1315208368.html)

domingo, 4 de septiembre de 2011

Octocéfalo, según algunas de sus cabezas

Las noticias en desarrollo de José Luis Flores aquí.
Lo que dijo Sergio Amira sobre la bestia se lee pulsando acá.
La info que dio Jorge Baradit sobre Octocéfalo en este enlace.

OCTOCÉFALO, desarrollo de portada de Gabriel Rodríguez



Octocéfalo en aficcion.net

Emiliano Navarrete cubre los primeros pasos de la bestia (y, de paso, gracias por el interés y el apoyo).
Sus palabras en este enlace.

Ocho cabezas, ocho brazos, ocho relatos

Gabriel Rodríguez lo llamó "una bestia literaria".  Y concuerdo.
Lo había visualizado como una imagen de un grabado del siglo XVI: una especie de hidra surgiendo de un mar impreso; palabras que se conectan, se repelen y explotan. Un portento que fue avistado hace mucho tiempo atrás y que eclosionará en el futuro. Nosotros, en este punto muerto que le llamamos presente, llenos de esperanza y terror.
Cualquier intento por recordar se vuelve un acto de clarividencia.
Y esas ocho cabezas susurran profecías o parafrasean historias de tribus extintas; replican ecos del subsuelo, imágenes reprimidas y pesadillas colectivas.
A mí ya me quita el sueño.