domingo, 30 de octubre de 2011

Se viene "Noviembre fantástico"

Y participo en una charla de Literatura fantástica juvenil con JL Flores, Felipe Real y Francisco Ortega, el viernes 18 de noviembre a las 18:30 hrs., en la Biblioteca de Santiago.

lunes, 17 de octubre de 2011

Gracias, NGI Chile



Hace un par de semanas asistí al 2º Encuentro Internacional de la NGI Chile, y desde entonces que agradezco la invitación. Quien pensó que se trataba de una reunión de ñoños profesionalizados y que el tema giraría exclusivamente entorno al cómic (sonido de chicharra), estaba revolcándose en el prejuicio y en el error. Fue un encuentro sobre trabajo editorial, sobre influencias, sobre jugárselas por ser un mejor profesional, por abrir espacios más que despotricar por la escasez de estos. Realmente aprendí mucho de la experiencia transmitida por los cuatro editores provenientes de Argentina (Javier Doeyo, de historietasargentinas.com), Perú (Benjamín Corzo, de Contracultura), Estados Unidos (Chris Ryall, IDW Publishing) y Francia (Franck Marguin, Glènat) y de las intervenciones de muchos del público. Las perspectivas sobre la venta por consignación, el consumo, la censura, la (no) asimilación de paradigmas foráneos en las obras, el compromiso en la cadena editorial, la valoración del lector, entre otros temas, fueron realmente interesantes, un aporte total. Y la producción, un lujo.
Una pena no haberme encontrado con más colegas editores en este encuentro.

lunes, 10 de octubre de 2011

El trazo y la letra (¿acaso las ilustraciones sueñan que son historias?)

Acabo de leer la charla entre JL Flores y Sergio Amira sobre El mago del desierto. En uno de sus escabrosos pasajes, entre múltiples referencias que oscilan entre El resplandor y Pride & Prejudice & Zombies, aparece un tema ampliamente discutido en el ámbito editorial: la ilustración en/con/para obras literarias. No es un tema fácil y lo que se diga siempre sonará más a opinión que a definición, aunque se cite a cuanto semiólogo se tenga a mano.
Idea central: la imagen como estímulo lector; idea que le circunda y la ataca: la lectura de la imagen. Considero una falacia eso de creer que solo la imagen va a cautivar al lector de una obra literaria, porque ni siquiera en otros géneros narrativos, como la novela gráfica (otro gran término sobre el cual hay que reflexionar), la imagen en sí misma es un factor determinante en el relato. Influye, claro que sí; define, hermosea y da esplendor, por supuesto. ¿Es preponderante? Permítame unos minutos de divagación.
(Duda orbital: ¿Stan Lee hubiese sido tan famoso sin Jack Kirby? ¿Y Jack "The King" sin Stan "The Man"? Hummm)
No conozco ninguna obra literaria que se haya hecho famosa por sus ilustraciones. Al contrario, son muchos los artistas que se alcanzado reconocimiento por ilustrar obras literarias clásicas. Sin mayores vueltas, tenemos al mismo Gustave Doré y sus interpretaciones de distintos libros, como la Biblia, El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, La Divina Comedia y El cuervo de E. A. Poe. No estoy seguro si Dave McKean es conocido fuera del mundo del cómic por algo más que sus colaboraciones con Neil Gaiman. A lo que voy: la notoriedad de la ilustración se debe al artista, no a la obra ni al escritor con el que colabora. En muchas ocasiones, el tener a un buen ilustrador impulsa la lectura, la contextualiza, pero no la determina.
La discusión ahora gira en torno al rol de la imaginación en la lectura y cuanto de la visualización del mundo representado es condicionado por la manera en que la ilustración acompaña al texto. En primer lugar, es importante definir que las ilustraciones son una interpretación de la obra que funciona de manera complementaria a la lectura, pero no son la única interpretación. A veces no si quiera corresponde a la visión exclusiva del artista, sino que está guiada por el autor o mediada por el editor.
Obviamente fuera del libro álbum o el libro ilustrado, son diversos los caminos que conducen a que una obra posee ilustraciones interiores:

  • El escritor concibió su trabajo desde lo visual, incluso teniendo a un artista en mente para ilustrar su obra. 
  • El público objetivo apreciaría mejor la obra con un apartado gráfico (en otras palabras, los dibujos son una carnada para que el inadvertido lector agarre el anzuelo de la historia).
  • La temática o el formato o ambos responden a una modalidad que está resultando exitosa en el contexto de consumo lector.
  • El editor evalúa que la obra es el proyecto perfecto para designárselo a determinado ilustrador que tenía hace tiempo en carpeta.
  • El ritmo del texto requiere de ciertas pausas en la lectura, donde la ilustración sirve de resumen del acontecer.
  • Escritor(a) e ilustrador(a) son uña y mugre, crecieron conociendo y alabando sus respectivos trabajos y sería un problema casi familiar publicar el uno sin el otro (o la una sin la otra).
Sea cual fuera la razón, finalmente se decide incorporar imágenes al texto, para complementar o sintetizar el acontecer de algunos pasajes de la obra. La ilustración es un texto en sí mismo que requiere una adecuada decodificación. La integración de la imagen dentro del acontecer requiere claramente un trabajo fluido entre escritor, ilustrador y editor. Es probado que una obra se retrasará en su publicación si el autor no está conforme con el estilo del artista; el editor perderá tiempo valiosísimo tratando de aunar perspectivas y limar asperezas. Si escritor e ilustrador se conocían de antes, perfecto; si el autor conocía el estilo del artista y lo propone para su obra, óptimo. Sin embargo, si el escritor nunca visualizó en el proceso creativo que su obra tendría un complemento ilustrado, creo que es mejor, en esos casos, no incluir ilustraciones en la obra.
Texto e imagen no deben competir en el flujo de la lectura, como tampoco lo debe hacer el ego del escritor y el ego del artista durante la edición de la obra. Pero también hay que considerar la perspectiva del lector, quien a veces prefiere imaginarse el mundo representado, por más fantástico que este sea, teniendo como materia prima la obra misma y sus propios referentes. Por algo Kafka nunca quiso que dibujaran al insecto de La metamorfosis: cada persona tiene su propio escarabajo en la cabeza, su propia coraza. Tal como se enseña a leer la obra, también es necesario enseñar a comprender las ilustraciones, más allá de la primera mirada. Los sueños y otros tipos de visiones también son historias.